miércoles, 1 de octubre de 2008

Restaurante Torre de Lorbé

Teníamos este restaurante en mente desde hacía bastante tiempo, ya que unos amigos vienen a menudo a comer aquí, así que por fin nos decidimos a probarlo. La apariencia desde fuera es parecida a un pazo, con jardines y zonas al aire libre, que suponemos que en verano son recomendables y muy aprovechables.


La decoración interior es clasicota con dos salones amplios para fumadores y no fumadores, techos de madera grandes cuadros en paredes... En fin, no es el concepto exacto de decoración que a mi me gusta ( véase A Mundiña... ) pero acorde con el edificio en sí. Al ser martes por la noche estábamos solos en el restaurante, lo cual contribuyó al rápido servicio y a la magnífica atención que tuvimos ( vamos, totalmente personalizada!! ).


La carta cuenta con un buen número de entrantes donde no faltan los famosos mejillones de Lorbé en varias preparaciones ( al horno, al natural y en escabeche ), pulpo, salteados de verduras, algún revuelto, croquetas... Los pescados escasos, apenas tres referencias, al igual que las carnes que había cuatro o cinco platos. Nosotros nos decantamos por mejillones al horno ( una buena ración de unas 15 piezas por algo más de 6€ ) y unas croquetas de langostinos correctas. Hasta este punto todo bien pero para mi gusto sin impresionarme nada.


De plato yo me decidí por un rape a la plancha con un risotto de langostinos verdaderamente impresionante ( de hecho, y aunque el pescado estaba delicioso, si hubiera sólo un plato con ese arroz también sería espectacular ) y Toni pidió magret de pato con manzanas caramelizadas y saquitos de champiñones. El plato constaba de un magret entero con dos saquitos de pasta filo con los champiñones y las manzanas que no estaban en compota, cosa que personalmente agradecimos, y con un sabor entre la manzana verde y el dulce de haber sido caramelizadas....espectacular como acompañamineto del pato. Además el tamaño de las raciones era muy, muy completo, vamos que sudamos para acabar todo.


La carta de postres también nos gustó, de esas con los postres en un lado y al otro los vinos dulces para acompañarlos. La verdad es que hubiéramos quedado mejor sin postre pero nos habían dicho que no podíamos irnos sin haber probado las torrijas con crema inglesa y canela, así que las pedimos para compartir ( menos mal, porque la ración constaba de cuatro torrijas deliciosas pero para acabar una cena así excesivo para una persona ) y acompañado por un moscatel y un Pedro Ximénez.


La carta de vinos amplia pero clásica como la decoración. Como habíamos probado todos los Albariños, y como Toni pedía carne nos decidimos por un Monje Amestoy Reserva que cumplió todas las expectativas. Al final con café ( sólo lo tienen de pota ) la cena nos salió por 75€.


A partir de hoy cierran por las noches ( excepto viernes y sábados ) hasta marzo, pero yo si volviera quizá lo haría para comer, y así dar una vueltecita por la parte de fuera que realmente promete y que ayer sólo vimos a oscuras.


PUBLICADO POR ESTHER

2 comentarios:

juan dijo...

fuimos hace unos tres años y realmente es un sitio muy recomendable. Recuerdo que nos invitaran a unos chupitos hechos con las hojas de los limoneros que tienen en el jardín. Impresionantes. lo mismo que los mejillones...

Javier y Susana dijo...

Bonito lugar,con cuidados jardines y amplio aparcamiento,sin embargo llama la atención las dificultades que le pueden crear tanto a los comensales como a su propio personal los malos accesos,llenos de escaleras pronunciadas y pasos estrechos.Falta profesionalidad en el servicio y escasea la atención.Las recetas y la idea son muy buenas,la materia prima regular,en el caso de la carne,hacía tiempo que no la comía tan mala.Los risottos fuera de punto y recalentados.Los postres,eso sí,muy buenos.Todos esos detalles hacen que un local con amplias posibilidades,un lugar con encanto,se convierta en una anécdota culinaria y en uno de tantos sitios del que dices "ya fui...pero no pienso volver".Javier y Susana de La Coruña.(no apto para minusválidos)